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Red por la convivencia en escuelas pide medidas que construyan paz

Posted by on 4 octubre, 2011

La Red por la convivencia pacífica en los centros educativos fue presentada el martes 4 de octubre a la prensa y un grupo de organizaciones civiles venezolanas que trabajaran por los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Esta red se empezó a conformar en 2010 a raíz de una serie de encuentros, foros y reuniones entre ONG’s preocupadas por el incremento de la violencia escolar en centros educativos públicos y privados. Durante el 2011 fueron preparando acciones de incidencia pública y de articulación interinstitucional para lograr un conglomerado que en el presente cuenta con las organizaciones Cecodap, Fundación Luz y Vida, Fundación TAAP, el Observatorio Venezolano de Violencia Escolar, el Centro Gumilla, Fe y Alegría, la Cátedra por la prevención de la violencia en las escuelas y otras.

Sus actividades, materiales y la posibilidad de que más organizaciones se sumen está en su recién estrenada página web www.convivenciapacifica.org

Hechos concretos

La coordinadora de la Fundación Luz y Vida, Gloria Perdomo, recordó que muchas de estas organizaciones tienen una larga trayectoria de trabajo en el país: “hemos trabajado en la protección y defensa de la niñez, en esfuerzos dirigidos al logro del desarrollo educativo. Pero en los últimos años hemos visto que la violencia está amenazando la situación de las escuelas. Este avance creciente de la violencia está afectando nuestra capacidad de trabajo, el alcance de nuestros proyectos y la paz de los más pequeños”. En ese sentido la educadora advirtió que un problema fundamental era el aislamiento de muchas organizaciones: “lo estábamos haciendo solos, inconexos, con logros pequeñitos. Nos dijimos que la gravedad de los hechos de violencia nos exigía pensar con una visión de largo plazo que potencie nuestro trabajo. Efectivamente el reto de la complejidad actual va más allá de nuestros propios esfuerzos, amerita también que podamos incidir en políticas públicas y en un acuerdo nacional por rescatar la paz. Es lo que siempre hemos soñado y hoy no queremos que se nos vaya de las manos”.

Por su parte, Gabriela Arenas, de la Fundación TAAP, rescató que los estudios más recientes de las organizaciones que conforman esta red se han encontrado con más contundencia la normalización de prácticas violentas en las escuelas como el acoso, el chalequeo y el bullying contra chicos menores. “Lamentablemente los profesores se ven desbordados, la dirección administrativa del colegio también se ven limitados para actuar en la escuela y su entorno. Con este esfuerzo queremos ver de qué se trata la violencia escolar, la que va desde el insulto hasta la violencia física, el clima de agresiones entre padres y maestros”, dijo Arenas.

Es por eso que la red publicó a finales de mayo de este año un manifiesto que se ha llevado paulatinamente a centros escolares, grupos de padres y representantes, e incluso a jóvenes, para que puedan dar su propia versión de cómo construir paz en las escuelas: “Queremos promover la participación de niños, niñas y adolescentes en la resolución de sus propios problemas. Si ellos son los principales afectados y además son generadores de violencia, entonces son los primeros que deben proponer cómo salir del problema. Pero primero debemos entender qué es la violencia para ellos. A veces es un símbolo de estatus, o un lenguaje común con sus padres”.

La red contará entonces con componentes de investigación propia, formación y capacitación de activadores y también de incidencia pública. Gabriela Arenas resumió el trabajo de la red: “Si no entendemos la dimensión del problema en este momento, es difícil pensar en programas que puedan incidir en su disminución. Pensamos en cuáles deberían ser las acciones. La primera es exigir políticas públicas que de manera estructural permitan la regulación. Debemos hacer registro de la violencia, cómo hacer observatorios en los colegios, cómo sistematizarlos y convertirlos en herramientas de diagnóstico, investigación y acción para resolverlo.”

Lo público

En la rueda de prensa también se sumó la acción que desde la Red por la Convivencia se llevó ante el Ministerio de Educación. Al respecto, el abogado Carlos Trappani, de la organización Cecodap, explicó que se le había solicitado a la consultoría jurídica del Ministerio de Educación para diese orientaciones sobre cómo entender las medidas disciplinarias en los centros escolares mientras estamos en etapa de transición con la Ley Orgánica de Educación aprobada en 2009.

En estos momentos, por ejemplo, no hay nada claro en torno a cómo deben actuar los centros escolares en caso de sanciones graves, comisión de delitos y los procedimientos de conciliación de conflictos cuando las partes afectadas deben compartir el espacio escolar. Para Trappani: “Queremos saber cómo debe entenderse esta nueva ley para tomar acciones ante agresiones. Actualmente hay dudas e inquietudes en centros educativos porque no se sabe cómo debe ser administrada la disciplina escolar. Tenemos leyes que dan un marco pero que no está claro ni actualizado. Se ha reconocido que hay un vacío, desde la aprobación de la Ley Orgánica de Educación (2009), de las otras leyes y reglamentos que regulan y orientan sobre qué hacer ante la violencia escolar”.

Por ejemplo, una pregunta que se hace la red en su documento es que si la ley de 1980 fue derogada, pero la de 2009 no contempla medidas como la suspensión y la expulsión de estudiantes, qué debe aplicarse hoy en caso de acciones violentas. “¿Debemos aplicar la ley anterior o quedarnos con el vacío de la vigente?”, se pregunta Trappani junto a miles de escuelas que no siempre tienen claros los mecanismos para resolver conflictos dentro de sus instalaciones.

La carta fue introducida el 20 de septiembre pasado y se espera que para el 11 de octubre pueda estar respondida.

A las peticiones públicas, los representantes del Observatorio de Violencia Escolar sumaron que sin estadísticas públicas sobre violencia era dificil hacer diagnóstico e incidencia en áreas puntuales porque la mayoría de los estudios que realizan las organizaciones terminan siendo muy limitados en sus alcances geográficos y para nada pueden ser trasladados a la realidad nacional. A la idea, Gloria Perdomo agregó que un componente fundamental para atajar la violencia en la actualidad es la formación docente: “Nuestros docentes no están preparados para atender la violencia de ningún ente: padres, jefes, personal escolar, estudiantes. Entonces lo que hacen es naturalizarla, invisiblizarla, porque no saben qué hacer. Por eso es que en cualquier espacio social se está replicando”.